martes, 2 de febrero de 2010

Cap III

 Cap III 
A CAPITE AD CALCEM


Cuando Ailyn se despertó, el panorama había cambiado mucho, ya no se encontraba en su oscuro desván lleno de trastos, unos inservibles que había ido metiendo allí por pura estética, y otros, bastante útiles para sus rituales. Las paredes de las que siempre se había quejado su madre por sus numerosas grietas habían pasado a ser muros mugrientos de piedra, al igual que el suelo. La iluminación s ebasaba únicamente en unatriste lampara de velas colgada del techo que que apenas alumbraba, cómo echaba de menos la pequeña ventana que asomaba en el techo del desván, siempre se había quejado de que entraba demasiada luz, pero ahora, la añoraba. El ñunico atisbo de realidad, si se podía llamar  así era un antiguo espejo, también mugriento y lleno de polvo.
Se acercó a él no sin antes asegurarse de que se encontraba completamente sola por enésima vez, ese lugar te nía algo que la hacía estar intranquila, por mucho que intentara usar sus poderes, había una extraña fuerza que se lo impedía, no estaba débil, al contrario, notaba más fuerza circulando en su sangre, pero no podía usarla.
La imagen que obtuvo suya era prácticamente la misma que la última vez que se miro en su baño al levantarse la ultima mañana que pasó en su casa, había perdido la noción del tiempo peor aún así, todo seguía en su sitio, o al menos eso aprecía. Su largo cabello rubio lleno de mechones negros seguía en su sitio aunque su flequillo recto que siempre llevaba perfectamente peinado ya había empezado a ceder su forma, era normal. Entre tanta oscuridad, parecía más blanca de lo normal, y ya es decir.Se encontraba desnuda, totalmente indefensa en un lugar absolutamente desconocido.La habían quitado todas sus armas, sus secretos, y probablemente ya habrían urgado en su mente, si no lo estaban haciendo en ese momento. En ese mismo momento su único y mejor amigo era la soledad, que bien reflejada quedaba en sus ojos. Había algo nuevo en estos, cuando se enfadaba y la furia la reconcomía por dentro, estos empezaban a avandonar su color verde azulado para emitir destellos rojos, eso no pintaba bien si era lo que ella creía.

-A ver Tuomas, nos introduciremos en el castillo a través de los viejos pasadizos que hay en el bosque del este, estaremos vigilando hasta que salgan los sceuaces a por la caza diaria de adriel, ya que son los únicos que utilizan estos pasajes. Una vez dentro, hemos de buscar a los centinelas del ultimo acceso a palacio, les atacaremos por la espalda, no suelen estar pendientes de su trabajo pero aún así deberemos coordinarnos, el mínimo fallo acabará con nuestras vidas y con la de Ailyn. Cogeremos sus ropas y nos camuflaremos con ellas para así entrar en el castillo. Una vez allí hay que intentar no llamar la atención, si alguien se interpone en nuestrocamino acabaremos con él. Ailyn tendría que estar en una de las habitaciones destinadas a las muchachas,pero como no tenemos tiempo para ir una por una, tú debes abrir tú mente y buscarla, su olor, sus pensamientos, cualquier forma es válida.
-Me parece bien, pero hay algunas lagunas en nuestro gran plan. ¿Qué va a pasar con nosotros en el camino? Te recuerdo que tendremos que alimentarnos y cada vez tengo más sed, y no quiero llegar allí y matarla, sería inútil.
-Eso ya lo he pensado, de camino hay un pequeño poblado.
-Pero no podremos llamar la atención no suele haber muchas criaturas como nosotros alrededor del castillo y las que hay viven allí y no necesitan salir de caza. Los campesinos lo tomarán como una fuga, desaparición,etc pero el problema e s como llegue a oídos de palacio, empezarán a investigar porque lo que menos quieren es que una simple panda de humanos descubra la entrada al inframundo.
-Bueno pues sin llamr la atención, sin sangre no hacemos nada, y con sangre de animal no íbamos a durar ni un día.
-Vale, otra laguna ¿y si Ailyn se asusta al vernos o ya está muy avanzada en el proceso de demonización?
-Bueno el que se asuste es el menor de nuestros problemas, la poremos debilitar, peor si ya está muy demonizada...no habrá solución...
-¿Y cómo pretendes debilitarla?
-Bebiendo su sangre, pero no la convertiremos, hasta que tu no quieras.
-Pero el rpoblema está en que alomejor pierdes el control.
-¿Pierdes?
-Sí, lo puedes perder tú porque yo no lo voy a intentar, estoy demasiadoencaprichado con ella, ya decidiré más tarde lo que haré con ella. De momento tocaremos las narices a Adriel y acabaremos con él depués de eso claro está, y salvaremos a Ailyn.
-Vale pero si no me puedo resistir, no me eches la culpa.
-Muéres.
-Vale, vale



Sé que es un capítulo bastante corto, pero soy muy vaga, hay gente detrás mío recordándomelo día tras día, y otra animándome a escribir más capítulos, gracias por recordármelo todos los días =)
Aunque ahora me intentare centrar en el relato para los certámenes, sgeuiré con la historía de Ailyn en mente, que aún tengo mucho por escribir. =)


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sábado, 12 de diciembre de 2009

Capítulo II.

Capítulo II.
 A LUMINE MOTUS


-Hace un año que Adriel me ascendió, era su más fiel compañero, su ayudante en todo lo que hiciera; nada era secreto para mí. Pero esto no era lo que parecía, estaba cada vez en más peligro, las misiones no eran como las de antes, ser su sicario y matar a el primer muerto de hambre que se le cruzara en su camino, no, ya no se trataba de matar a esa clase de gente, si no a criaturas más peligrosas, ya no estamos hablando solo de humanos, vampiros, etc. Ahora también tenía que encargarme de matar a algunos de los demonios más tenebrosos; los Nihrum. Al principio cedí, no me quedaba otra, pero con el paso del tiempo, me di cuenta de que las cosas no cuadraban, ellos eran nuestros aliados y yo estaba matando todos los días a un miembro de ellos mínimo, todo esto a escondidas obviamente.
El día que llegaba más tarde de las 8 de la tarde sin haber matado a uno, Adriel se enfadaba mucho, no te imaginas cuánto. Esto no era una tarea fácil ya que son muy fuertes, tienen una gran seguridad en su fortaleza y tenía que infiltrarme entre ellos para acabar con alguno y lo peor de todo era sacar de allí el cuerpo sin ser visto llevarlo a manos de Adriel.
-Llevas dos minutos, mi paciencia se empieza a agotar…
-Tranquilo el plato fuerte llega ahora.
Una noche, según iba a acostarme con una de las arias, son prostitutas al servicio de los altos cargos del castillo, pasamos besándonos por la puerta de la habitación de Adriel y me di cuenta de que estaba entreabierta sin que el estuviera dentro, la curiosidad me picó y mandé a tomar vientos a la arias. 
Entré por primera vez en la habitación, las paredes estaban decoradas con imágenes que narraban la historia de todas las razas, toda ella tallada en una piedra grisácea, el suelo era de piedra, en el centro del techo colgaba una gran lámpara de velas y en la pared de enfrente; una gran cama que no debía de utilizar para dormir, debería de ser para sus actos sexuales o sus rituales, toda adornada en tonos rojos y negros y unos grandes candelabros colgados de la pared a cada lado de la cama, pero lo que me llamó la atención fue el oír unas voces detrás de una vieja tela colgada de la pared de enfrente detrás de una especie aparador:
-¡Cada vez necesito matar con más frecuencia a más Nihrum! ¡No puedo seguir así!
-Pero sabes que te tienes que alimentar de su sangre y de su tantarú tantas veces como tu cuerpo te pida antes de media noche, sino ya sabes lo que pasará…
-Ya lo sé, no hace falta que me lo repitas día tras día, estúpidos médicos…
-No puedes arriesgarte a dejar el inframundo sin un líder, no tienes descendencia y todo el poder recaería sobre tu mano derecha y sinceramente; no creo que esté capacitado.
-¡Te dije que no me lo repitieras estúpido!


-Ahí acabó con la vida de aquel pobre hombre, mejor no te diré cómo pero por tu expresión deduzco que me has creído.
-Estás en lo cierto pero, ¿esto en qué me beneficia a mí? Porque aquí el único que saldría beneficiado si acabamos con él serías tu, que accederías al trono, ¿o no?
-Eso es porque todavía no he terminado; adivina quien está ejerciendo de exclava sexual de Adriel.
-¡No me jodas que es Ailyn!
-Sí
-Pero si ella nunca…
-La secuestraron por contactar con quien no debía en uno de sus rituales y calló rendido ante su belleza y temperamento; pero eso no es lo peor…
-Sorpréndeme, aunque a estas alturas ya es imposible.
-Adriel no la quiere solo para eso, se ha dado cuenta del gran poder que mantiene ocultado dentro, un poder con ansias de salir al exterior y ser libre. Él no sólo la quiere para pasar una buena noche, eso era hasta que se dio cuenta de todo esto, además de haber caído rendido ante su belleza. Ha decidido convertirla en compañera para toda la eternidad y eso implica un ritual de por medio; gracias al cual Ailyn no volvería a ser la misma.
En ese ritual; se convoca a las entidades más poderosas; que poseerá a Ailyn durante un tiempo, no es exacto depende de la cantidad de poder que resida en ella, pero esas entidades acabarán con toda la bondad de la que estuviera hecha y no volverá a ser la misma.
Sus únicos intereses serán su marido, dominar el inframundo y acabar con todo el bien.
-Hay que pararlo antes de que…
-Antes de que pierdas a Ailyn y me encuentren a mí.
-Exacto, bueno yo sólo me refería a Ailyn pero bueno.
-Muy gracioso.
-Lo siento, me va a costar hacerme  a la idea de trabajar contigo, otra vez…
-A mí también pero no nos queda más remedio, ya sabes que juntos valemos más que uno solo, y sino por los viejos tiempos.
-Mejor por lo primero.

Durante el día siguiente estuvieron ideando un plan para introducirse en el castillo, algo poco fácil.
-Bien, Adam repíteme el plan.
-Sabes que no me gusta que me llames Adam, Tuomas.
.
.
.


Pues aquí dejo el segundo capítulo de Almas oscuras, aunque no sé si llamarla así, si continuarla; no tengo mucho tiempo, entre eso, que soy vaga y que tengo otro relato en mente...
Pero si la continúo tampoco tengo muy claro cómo, estoy barajando muchas ideas, y decantarse por una...es muy dificil =)
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miércoles, 25 de noviembre de 2009

parte de "Almas oscuras"

0.Prólogo.  
AFFLICTIS LENTAE CELERES GAUDENTIBUS HORAE

-¿Quién eres?
-Tú me has llamado, Ailyn.
-No puede ser, no podría verte, ni t-t-tu tocarme y tampoco, podrías haber entrado en el círculo de protección
-Te lo repetiré, Ailyn, tú me has llamado.
Ailyn comenzó a correr escaleras abajo, pero de poco le sirvió, él ya estaba allí.
Él la agarró por el brazo, ella se quedó paralizada.
-Todo esto puede ser mucho más fácil sólo si tú quieres, sabes que si quiero ahora mismo te puedo hacer lo que me de la gana, ¿verdad?
Ella asintió con la cabeza.
-Está bien, como puedes observar, no te puedes mover, ahora vamos a ir a un sitio que seguro que es de tu agrado.
-¡No pienso ir  a ninguna parte!
-No te queda elección, y lo sabes.
-No me puedes llevar allí a no ser que seas…
-Hay que ver lo bien que se te dan hacer los rituales y lo poco ignorante que puedes llegar a ser.
¡Pues claro que soy quien tu crees sino que ente podría haberse materializado en tus narices, haber traspasado el circulo de veas y haberte paralizado con solo tocarte!
-Pero yo no te he invocado.
-Lo has hecho de forma indirecta, yo siempre noto cuando alguien contacta con el inframundo y, créeme, me has llamado tú, tú, tu belleza y sobre todo la magia que guardas dentro, llegarás a serme muy útil, más de lo que crees.
Ailyn comenzó a llorar.
-No llores preciosa, si al sitio donde vamos será de tu agrado, todo tétrico lleno de criaturas infernales, la estética que tú sigues. Te haré un favor te dejaré ver el ritual que seguiré para poder mandarte pura al inframundo, eso si estarás calladita por mucho que te niegues a ello, no permitiré ni una sola interrupción , no tenemos mucho tiempo hasta que noten mi presencia aquí, ahora que ya sabes quien soy.
-Pero…
-¡Cállate!
Él comenzó a preparar el pentáculo con velas negras y con sangre de la muchacha, la estrella, trazada con la sangre de ella, y en cada pico, una vela negra; alrededor de la figura, un círculo con gasolina.
Puso a Ailyn en el medio con cada parte del cuerpo rellenando cada punta de la estrella.
Después, la hizo beber de su sangre, él también bebió de la de ella.
Ya por último, 



Capítulo I. 
ADHUC TEMPUS


Bajé el último escalón de aquella lúgubre casa sin haber encontrado mi objetivo, ni siquiera una triste pista sobre su posible estancia. Nada. Me sentía decepcionado conmigo mismo; hace unos cuantos años podría haber resuelto este asunto hace ya unos meses pero este asunto no era como otro cualquiera; este me pertenecía únicamente a mí; lo que podrían suponer otros cuantos años más de búsqueda y de investigación. Todo por una mujer a la que no se si amo, si deseo únicamente o si la quiero como a mi próxima víctima. Pero no encuentro nada de ella, llevo años, no me acuerdo de cuántos, viniendo a la misma tétrica casa todos los días sabiendo que no va a estar aquí, pero esa vaga esperanza se sigue manteniendo día tras día como el veneno que habita en mi sangre. Cada día su esencia va desapareciendo poco a poco; pero no puedo hacer otra cosa si quiero mantener vivo su recuerdo y no hundirme y rendirme ante el fantasma de la agonía que me lleva persiguiendo todo este tiempo. Es la única forma de pensar que todavía puedo ver su sedosa piel, sus ojos cristalinos, su boca apetitosa y sobre todo, su cuello llamándome inmaculado; bañado en un color nieve con la figura del pentáculo cerniendo sobre sus pechos.
Nunca pensé que un ser como yo pudiera sentir todo esto a la vez en una misma persona; el amor, la lujuria y el deseo de convertirla en mi víctima. Pero no, ella no será una víctima más; no lo permitiré, por eso la encontraré antes de que Adriel la encuentre y se la quede sino es demasiado tarde a estas alturas.  
Sin embargo, hoy había algo distinto en la casa, no sabía lo qué pero estaba seguro de que algo había cambiado. Entonces caí en la cuenta; alguien había estado hurgando entre sus ropas, pero aún así, no conseguía distinguir otro olor. Todo era demasiado extraño.
-¿Dónde estás?- Dije en voz alta sin esperar encontrar respuesta alguna.
-Tranquilo, todo se pasa- Me dijo una voz que yo ya conocía, pero, ¿qué hacía él aquí?
-¿Qué estás haciendo aquí?, sabes perfectamente que esto únicamente asunto mío que no quiero ayuda y menos de ti, que todos te conocemos… 
 -Te volveré a pedir que te tranquilices, esto no es lo que parece, ¿vale?, déjame explicarme; por favor.
-Espera que encuentre un cuchillo o algo por si acaso me entra un ataque de rabia y estoy lo suficiente nervioso como para no encontrar algo con lo que cortarte el cuello.
-Venga déjate de bobadas, siéntate, por favor.
-Bueno está bien pero sabes perfectamente que no me ando con rodeos y menos si me están invadiendo el territorio.
-A ver, se que esto no te va a resultar creíble, pero he cambiado esta vez de verdad; antes de que te rías, escúchame por favor.
Esta vez no estoy aquí por una simple víctima, no, esta vez no y no creo que haya otra vez. He descubierto hace poco el punto débil de Adriel, ahora mismo estoy en peligro porque me he escapado de su mando. Pero para poder acabar con él, tendremos que trabajar juntos.
-¿Esperas que me crea que sabes cómo acabar con Adriel, que quieres trabajar conmigo sin interés alguno, que has cambiado y que has dejado de lado a tu gran amigo del alma?
¿Te crees que el tiempo me esta volviendo idiota? Al contrario estoy más alerta que nunca y tu eres alguien que me está tocando mucho la moral para el humor que estoy cosechando y que coseché hace tiempo gracias a que tu preferiste dejarme tirado sin ninguna salida y conocimiento e irte con el gran jefe de todo el inframundo pero, ¿sabes?, esto se acabó voy a acabar contigo y con toda esta farsa ahora que te tengo delante de mis narices, vas a pagar por todo lo que me has hecho a mí y que seguro que le has hecho a Ailyn.
-Espera por favor, espera, escúchame primero, déjame explicarte todo punto por punto; después, si no quedas satisfecho, dejaré que me mates porque la única salida que me queda es trabajar contigo, si no, moriré en manos de Adriel y sabes tan bien como yo que no es la mejor muerte de todas.
-Tienes un minuto para calmarme y después decidiré si te mato o no.
-Suficiente.

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