0.Prólogo.
AFFLICTIS LENTAE CELERES GAUDENTIBUS HORAE
AFFLICTIS LENTAE CELERES GAUDENTIBUS HORAE
-¿Quién eres?
-Tú me has llamado, Ailyn.
-No puede ser, no podría verte, ni t-t-tu tocarme y tampoco, podrías haber entrado en el círculo de protección
-Te lo repetiré, Ailyn, tú me has llamado.
Ailyn comenzó a correr escaleras abajo, pero de poco le sirvió, él ya estaba allí.
Él la agarró por el brazo, ella se quedó paralizada.
-Todo esto puede ser mucho más fácil sólo si tú quieres, sabes que si quiero ahora mismo te puedo hacer lo que me de la gana, ¿verdad?
Ella asintió con la cabeza.
-Está bien, como puedes observar, no te puedes mover, ahora vamos a ir a un sitio que seguro que es de tu agrado.
-¡No pienso ir a ninguna parte!
-No te queda elección, y lo sabes.
-No me puedes llevar allí a no ser que seas…
-Hay que ver lo bien que se te dan hacer los rituales y lo poco ignorante que puedes llegar a ser.
¡Pues claro que soy quien tu crees sino que ente podría haberse materializado en tus narices, haber traspasado el circulo de veas y haberte paralizado con solo tocarte!
-Pero yo no te he invocado.
-Lo has hecho de forma indirecta, yo siempre noto cuando alguien contacta con el inframundo y, créeme, me has llamado tú, tú, tu belleza y sobre todo la magia que guardas dentro, llegarás a serme muy útil, más de lo que crees.
Ailyn comenzó a llorar.
-No llores preciosa, si al sitio donde vamos será de tu agrado, todo tétrico lleno de criaturas infernales, la estética que tú sigues. Te haré un favor te dejaré ver el ritual que seguiré para poder mandarte pura al inframundo, eso si estarás calladita por mucho que te niegues a ello, no permitiré ni una sola interrupción , no tenemos mucho tiempo hasta que noten mi presencia aquí, ahora que ya sabes quien soy.
-Pero…
-¡Cállate!
Él comenzó a preparar el pentáculo con velas negras y con sangre de la muchacha, la estrella, trazada con la sangre de ella, y en cada pico, una vela negra; alrededor de la figura, un círculo con gasolina.
Puso a Ailyn en el medio con cada parte del cuerpo rellenando cada punta de la estrella.
Después, la hizo beber de su sangre, él también bebió de la de ella.
Ya por último,
Capítulo I.
ADHUC TEMPUS
ADHUC TEMPUS
Bajé el último escalón de aquella lúgubre casa sin haber encontrado mi objetivo, ni siquiera una triste pista sobre su posible estancia. Nada. Me sentía decepcionado conmigo mismo; hace unos cuantos años podría haber resuelto este asunto hace ya unos meses pero este asunto no era como otro cualquiera; este me pertenecía únicamente a mí; lo que podrían suponer otros cuantos años más de búsqueda y de investigación. Todo por una mujer a la que no se si amo, si deseo únicamente o si la quiero como a mi próxima víctima. Pero no encuentro nada de ella, llevo años, no me acuerdo de cuántos, viniendo a la misma tétrica casa todos los días sabiendo que no va a estar aquí, pero esa vaga esperanza se sigue manteniendo día tras día como el veneno que habita en mi sangre. Cada día su esencia va desapareciendo poco a poco; pero no puedo hacer otra cosa si quiero mantener vivo su recuerdo y no hundirme y rendirme ante el fantasma de la agonía que me lleva persiguiendo todo este tiempo. Es la única forma de pensar que todavía puedo ver su sedosa piel, sus ojos cristalinos, su boca apetitosa y sobre todo, su cuello llamándome inmaculado; bañado en un color nieve con la figura del pentáculo cerniendo sobre sus pechos.
Nunca pensé que un ser como yo pudiera sentir todo esto a la vez en una misma persona; el amor, la lujuria y el deseo de convertirla en mi víctima. Pero no, ella no será una víctima más; no lo permitiré, por eso la encontraré antes de que Adriel la encuentre y se la quede sino es demasiado tarde a estas alturas.
Sin embargo, hoy había algo distinto en la casa, no sabía lo qué pero estaba seguro de que algo había cambiado. Entonces caí en la cuenta; alguien había estado hurgando entre sus ropas, pero aún así, no conseguía distinguir otro olor. Todo era demasiado extraño.
-¿Dónde estás?- Dije en voz alta sin esperar encontrar respuesta alguna.
-Tranquilo, todo se pasa- Me dijo una voz que yo ya conocía, pero, ¿qué hacía él aquí?
-¿Qué estás haciendo aquí?, sabes perfectamente que esto únicamente asunto mío que no quiero ayuda y menos de ti, que todos te conocemos…
-Te volveré a pedir que te tranquilices, esto no es lo que parece, ¿vale?, déjame explicarme; por favor.
-Espera que encuentre un cuchillo o algo por si acaso me entra un ataque de rabia y estoy lo suficiente nervioso como para no encontrar algo con lo que cortarte el cuello.
-Venga déjate de bobadas, siéntate, por favor.
-Bueno está bien pero sabes perfectamente que no me ando con rodeos y menos si me están invadiendo el territorio.
-A ver, se que esto no te va a resultar creíble, pero he cambiado esta vez de verdad; antes de que te rías, escúchame por favor.
Esta vez no estoy aquí por una simple víctima, no, esta vez no y no creo que haya otra vez. He descubierto hace poco el punto débil de Adriel, ahora mismo estoy en peligro porque me he escapado de su mando. Pero para poder acabar con él, tendremos que trabajar juntos.
-¿Esperas que me crea que sabes cómo acabar con Adriel, que quieres trabajar conmigo sin interés alguno, que has cambiado y que has dejado de lado a tu gran amigo del alma?
¿Te crees que el tiempo me esta volviendo idiota? Al contrario estoy más alerta que nunca y tu eres alguien que me está tocando mucho la moral para el humor que estoy cosechando y que coseché hace tiempo gracias a que tu preferiste dejarme tirado sin ninguna salida y conocimiento e irte con el gran jefe de todo el inframundo pero, ¿sabes?, esto se acabó voy a acabar contigo y con toda esta farsa ahora que te tengo delante de mis narices, vas a pagar por todo lo que me has hecho a mí y que seguro que le has hecho a Ailyn.
-Espera por favor, espera, escúchame primero, déjame explicarte todo punto por punto; después, si no quedas satisfecho, dejaré que me mates porque la única salida que me queda es trabajar contigo, si no, moriré en manos de Adriel y sabes tan bien como yo que no es la mejor muerte de todas.
-Tienes un minuto para calmarme y después decidiré si te mato o no.
-Suficiente.
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Hola, está muy bien!
ResponderEliminarSaludos!